El corazón del mundo incaico

18 marzo, 2016
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Hace 30 años, la ciudad de  Cusco se enlistaba como Patrimonio de la Humanidad y se convertía en el primer sitio del Perú –junto con Machu Picchu– en conquistar los honores de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Situada en el corazón de los Andes peruanos, la ciudad de Cusco se convirtió, bajo el gobierno del inca Pachacutec, en un centro urbano complejo con funciones religiosas y administrativas diferenciadas. Su área circundante estaba dividida en zonas claramente delimitadas para la producción agrícola, artesanal y manufacturera.

Al adueñarse de la ciudad en el siglo XVI, los conquistadores españoles conservaron su estructura, pero construyeron iglesias y palacios sobre las ruinas de los templos y monumentos de la ciudad incaica.

Es tal la importancia para la humanidad de la ciudad de Cusco –donde visiblemente conviven tres ciudades: la incaica, la colonial y la moderna–, que en 1983 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En un discurso que tuvo lugar en dicha ciudad el 23 de febrero de 2011, la Directora General de la UNESCO –Irina Bokova– enalteció al Perú como ejemplo a seguir, ya que es un pueblo unido que se enriquece de la diversidad cultural a la que protege: “Nuestra globalización nos ha acercado mucho, pero no nos ha dotado con las recetas para vivir y para trabajar unidos. Debemos construir espacios comunes respetando nuestras diversidades. Estoy convencida de que debemos forjar un nuevo humanismo, una manera novedosa de estar juntos independientemente de nuestra diversidad étnica, lingüística y cultural. El Perú nos muestra el camino al ser un pueblo unido en la diversidad de sus componentes”.

En su discurso, además, hizo hincapié en los lazos trascendentales que vinculan a la cultura y al turismo como una fuente de desarrollo, de innovación y de crecimiento. Y precisó que ese desarrollo debe ser durable, al igual que el patrimonio cultural, pues ambos son mensurales en siglos y no en años. “Esto es válido para los numerosos sitios arqueológicos de la región que nuestros nietos habrán de tener el derecho de visitar en el próximo siglo”, dijo oportunamente Irina Bokova.

La ingeniería incaica

Los incas heredaron valiosas tradiciones culturales y artísticas andinas de sus contemporáneos, pero no se limitaron a imitarlos, sino que las perfeccionaron y crearon un estilo propio inconfundible con el de cualquier otro pueblo.

Desde el comienzo, el interés principal del Estado fue convertir en productivas el mayor número posible de tierras. Para ello se realizaron verdaderas obras de ingeniería: redes hidráulicas de canalizaciones, acueductos, obras de drenaje y, sobre todo, los característicos andenes, a modo de escalinatas gigantescas, que se han convertido en la imagen habitual asociada con las realizaciones incaicas.

Los sistemas de andenerías, entre los 3000 y 4300 metros de altitud, permitieron cultivar pendientes que incluso sobrepasan los 60 grados y ayudaron a evitar la erosión natural. En ellos se combinaron terrazas excavadas en la tierra con otras realizadas artificialmente sobre una base de cantos y se sujetaron con muros de contención que llevaban canales para el riego. En esta obra monumental se manifiesta que la excelencia en el corte y la talla de la piedra excede la mera función de sustentación y el exquisito sentido estético de una cultura precolombina sin parangón.

Además de las obras agrícolas, los incas llevaron a cabo una gran actividad constructiva. Así nos encontramos frente a una fructífera red de caminos y calzadas para la rapidez de las comunicaciones y para la pronta movilidad de las tropas. Construyeron depósitos y almacenes desde donde se distribuía lo necesario a cualquier rincón del imperio. Levantaron baluartes y fortalezas para sostener las conquistas, y templos dedicados al sol para ejercer el culto oficial del imperio. Por último, edificaron impresionantes palacios de acuerdo a la jerarquía de sus ocupantes.

La ciudad del Cusco

Cusco, la capital del Imperio inca, fue completamente remodelada por el soberano Pachacutec a mediados del siglo XV, iniciando así el auge del imperio. La ciudad se estructura sobre la base de dos diagonales que se cruzan en la plaza central –la Plaza de Armas actual, que en aquel tiempo se llamaba “Huacaypata”– formando así cuatro barrios. De dicha plaza partían también las rutas que conducían a las cuatro regiones del vasto Imperio incaico, el Tahuantinsuyo.

En el norte de la ciudad dominaba la fortaleza de Sacsahuaman, que alojaba el centro político-militar del Estado y cuyo plano se ha identificado con la cabeza de un puma, mientras que el resto de la ciudad sería el cuerpo de dicho animal. Cabe resaltar que, en su entendimiento del universo, el hombre andino percibió tres mundos: el Hanaj Pacha o mundo celestial; Kay Pacha o mundo terrenal; y Ukhu Pacha o mundo subterráneo. Estos mundos estaban representados por el cóndor, el puma y la serpiente respectivamente.

Los incas permanecieron en la búsqueda del equilibrio entre los tres mundos de la cosmovisión andina, es por eso que la ciudad fue llamada por el cronista inca Garcilaso de la Vega como “ombligo del mundo”, pues desde aquí irradiaron la religión y el conocimiento que dominaron aquella época.

Los innumerables palacios cuzqueños son, de hecho, los cimientos de la ciudad colonial. La Plaza de Armas está rodeada por lo que fueron los palacios de los gobernantes incas, convertidos por los españoles en la catedral y en la iglesia de la Compañía de Jesús.

Saqsaywaman

Durante el incanato, Saqsaywaman, ubicada a dos kilómetros al norte del Cusco, fue el centro político y espiritual andino, y desde allí se consiguió un magistral manejo de los recursos hídricos que dan vida al valle del Cusco mediante acueductos y canales de irrigación.

Actualmente, Saqsaywaman está afrontando serios procesos de deterioro por el crecimiento urbano irregular.

Es por ello que el Director Regional de Cultura de Cusco, David Ugarte Vega Centeno, anunció que iniciará las gestiones para que el monumento arqueológico de Saqsaywaman sea reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad en mérito a su enorme importancia. De tener éxito, tanto el Estado peruano como la comunidad mundial brindarían mayores esfuerzos para su protección y conservación.

Pisac

Como ejemplo impresionante en el que el urbanismo se conjuga y se adapta a la perfección con un magnífico escenario natural, y, a la vez, lo estructura y organiza, destaca la ciudad incaica de Pisac, ubicada a 33 kilómetros al norte del Cusco.

Está situada en una escarpadura rocosa perpendicular al valle del Vilcanota y forma un gigantesco conjunto de terrazas colgantes a gran altura, junto con palacios, fortificaciones, reservorios de agua y templos.

El pueblo también se ha ganado la fama por su mercado, que ocupa la totalidad de la Plaza de Armas colonial, abarrotada de puestos sostenidos con palos y lonas blancas como techo. Allí se reúnen productores, artesanos, comerciantes, artistas y, por supuesto, los visitantes.

 

Cada cosa en su lugar

El día 12 de noviembre de 2012, un avión Hércules de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) aterrizaba en el Aeropuerto Internacional Teniente Alejandro Velasco Astete, ubicado en plena ciudad de Cusco.

La Policía Nacional había reforzado las medidas de seguridad en el aeropuerto, con un motivo meritorio: a bordo del avión llegaba una preciosa carga, 127 cajas que contenían más de 35 mil fragmentos de cerámicos y líticos de restos prehispánicos.

Con este tercer y último envío, se completaba la devolución de las piezas que habían sido retiradas en 1912 por una expedición científica encabezada por el explorador estadounidense Hiram Bingham para ser llevadas –en calidad de préstamo– a la Universidad de Yale.

Hoy en día, las piezas se pueden apreciar en el Centro Cultural Casa Concha, sobre la calle Santa Catalina y a media cuadra de la Plaza de Armas.

 

El Gran Museo del Tahuantinsuyo

El Gran Museo del Tahuantinsuyo, que estará ubicado cerca de la fortaleza de Saqsaywaman, sería inaugurado a fines del 2014.

No solo albergará las piezas museables de Machu Picchu –entregadas al Perú por la universidad estadounidense de Yale–, sino también todos los cuadros originales que están diseminados en los templos de la región de Cusco.

Según la estimación de Jorge Acurio Tito –Presidente Regional del Cusco–, la construcción del Gran Museo del Tahuantinsuyo demandará unos 100 millones de dólares. “Vamos a tener un museo que no tenga nada que envidiar al del Louvre, en París. Compraremos un terreno de alrededor de 500 hectáreas, muy cercano a Saqsaywaman”, manifestó el funcionario. Acurio añadió que en ese terreno no solo se construirá este museo, sino también un gran parque cultural que simbolice la presencia de las trece provincias cuzqueñas.

 

Por un futuro mejor

Con la presencia del Alcalde de la Municipalidad de Cusco y otros organismos pertinentes, el viernes 17 de mayo de 2013 se realizó una reunión en aras de la protección de los niños, niñas y adolescentes de la provincia de Cusco.

Conscientes de la situación de vulnerabilidad de algunos niños y adolescentes –por violencia familiar, alcoholismo, embarazos prematuros, trata de personas, explotación laboral–, las autoridades contemplan un plan de acción que permita la inversión pública de los Gobiernos locales para el desarrollo integral de los niños y adolescentes, y la implementación de un Consejo Consultivo de los Niños, Niñas y Adolescentes en cada distrito de la provincia.

“Es necesario generar espacios para que nuestros niños y jóvenes se expresen, y es nuestra obligación como autoridades asumir responsabilidades y facilitar recursos para brindarles oportunidades y una comunidad segura donde desarrollarse”, manifestó el Alcalde cuzqueño.

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